Mientras bajaba las escaleras
cojeando, miré rápidamente
a las botas que se sentaban al final, tan inocentemente, tan engañosamente. Paso a paso la
alfombra rascaba a las plantas de mis pies. Nunca me imaginaba que unas botas
que me sirvieron por años me traicionaran
como si me resentieran por arrastarlos por lluvia, viento y nieve. Nunca me
imaginaba que unas botas que mis padres me compraron por viente libras míseras, tomaran venganza por los
años que las sujetaba a abuso de
correr por charcos mugrientos.
Acerqué a las botas enlodadas, ya no
parecían las botas tentadoras que
atraían todas las miradas de las
chicas celosas en mi clase, ya no resplandecían con
cada pasito, ya no me sentía
orgullosa cuando las llevaba. En vez de tentadoras eran repulsivas, en vez de
atraer miradas, atraían las
moscas, en vez de sentir orgullo, su presencia me cargaba.
Agarré una de las botas por el cordon
crujiente, el barro seco se desprendió en mis
manos sedosas y manchó mi
piel pálido. Arrojé la
bota hacia el suelo y la tierra seca se dispersó por todos lados. Deslizé mi pie hinchado en la bota
izquierda y chillaba mientras el parte de atrás de la bota frotaba mi talon
como si fuera papel de lija cortando mi piel en tiras. Finalmente apiñé mis pies incomodomente en las botas, mis pies
se sentían aprisionados y
claustrofobicos como si fueran una pieza sin pareja de una rompecabezas.
Mientras me movía los pies lo más que podía el
agua correoso chapoteaba entre mis dedos sudorosos. Su olor acre y el agua
correoso que quedaba en las suelas me acordaba del la excursión monótona de
ayer.
Trataba de caminar, sin embargo
el agua se filtraba por las suelas, mis dedos ya no se sentían como estuvieran adjuntados a
mis pies y ardían mis
talónes con
cada paso. Las lágrimas empezaron a caer por el rostro y me sentía un nudo en la garganta al
pensamiento que tendría que
caminar por las montañas
soportando este dolor insoportable.
“¿Lista?” Me preguntó mi madre.
“No…no vengo.” Le dije con
miedo que iba a destruir su día.
“¡Claro que vienes!”
Iluminó su cara y me presentó dos botas impresionantes que
brillaban más que nunca. Ya olvidé de la
carga de las botas viejas, puse las botas nuevas y salí corriendo de la puerta lista
para el día
maravilloso.
muy buena descripcion de las botas!
ReplyDeletepuede ser una idea anadir un poco mas de una descripcion de las nuevas botas, y tal vez mas de la historia de porque estaban caminando por las montanas?