Silencio. Hostilidad.
División. Quien habría pensado que la modernización traría tanto atraso. Quien
habría pensado que una sistema de tuberías de cobre que conecta la necesidad principal
de todo el mundo crearía tanta segmentación.
Maldita sea el día
que llegó esa maldita canilla. Ya no me desperto a las canciones infantiles de
los niños recogendo agua en las baldes por las madres. Ya no intercambio
conversaciones amables con los ancianos que tienen tanto que decir. Hoy en día
los niños apenas aparecen y los ancianos se callan. La plaza mayor queda
desierto con ni un vestigio del pasado aparte de un pozo decrépito, cubierto en
grafitis ofensivos.
Las personas se meten
en sus propios asuntos. Las personas ni se saludan ni se reconocen, como si el
pasado fuera un sueño inimaginable.
La muerte del pozo
era la muerte de la solidaridad.