Un rayo del sol
brillante entraba por las persianas y disturbió su sueño profundo. Al abrir los ojos se dio
cuenta de que la resaca todavía no había hecho efecto o todavía estaba borrocho- fuera como fuera, se sentía veinte veces mejor que se había sentido ayer. Trató de darse una vuelta para evitar el rayo
que estaba penetrando sus ojos, sin embargo brincó de la cama cuando se dio cuenta que había una mujer desconocida y desnudo haciendole
mimos a su lado.
“¿Mejor que te vayas eh?” La dijo en un
tono amenazador, dándola un empujón.
“¡Eh! ¡Pára!¿Vamos a desayunar como me prometiste
ayer, no?” Le dijo en una voz quejosa.
La voz quejosa
se acordó de las
centenas de mujeres despreciables que había
traído a su casa después de un noche de fiesta para nada más que
tener sexo sin propósito.
Era siempre la misma situación:
él no quería nada más que la chica se fuera y la
chica ya tenía
planeado su boda. En su profesión
no era tiempo ni espacio para sustener relaciónes estables. Los negocios eran demasiado
peligrosos, no quería
correr el riesgo de complicar las cosas, perder absolutamente todo y acabar en
la cárcel.
“No te prometí nada,¡que te vayas!¡Puta!”, tirándola su ropa promiscuosa.
Justo cuando la
chica se fue, su telefono empezó
a tocar. Lo agarró y empezó a leer las tres nuevas mensajes de ‘NO CONTESTES,
La rubia y ‘Julia’:
NO CONTESTES: hola guapo, cuando me vas a
responder, ya te mandé
un montón
de mensajes, te extraño.
La Rubia: Que noche ;)
Julia: Por favor contestame, te necesito :(
Borró las mensajes molestas aunque vaya a
romper aún más
corzaones, a él no le
importaba. Le preguntó
si estas mujeres creían
de verdad que tenían un
chance con él,
porque claro que no tenían
ni un chance. Para él
no existía un
mujer que era suficientemente buena para él
ni menos demasiado buena para él. La única y la última mujer que intentó
a resultar mejor que él acabó muerta, entonces no era una buena idea toquetear su
mente ni su corazón.